Foto: Iberia

Los más pequeños de la casa ya están de vacaciones pero a ti todavía te faltan unos días para darte un respiro y son ellos los primeros en visitar a amigos o familiares… son diferentes las circunstancias en las que podemos ver a menores viajando solos.

Las compañías aéreas saben que para ti es fundamental la seguridad de tus hijos cuando viajan solos, por este motivo y a pesar de que no están obligadas a ello, ponen a disposición de los padres un servicio de acompañamiento de menores para que los niños disfruten al máximo la experiencia siempre de forma segura.

Cada país dispone de su propia normativa, y en el caso de España la edad mínima es los 5 años cumplidos. La edad máxima es diferente según la compañía, pudiendo ser de 11, 12 o incluso 15 años. Es importante saber que las compañías aéreas aceptan hasta un número limitados de menores viajando solos y que éste varía en cada aerolínea. Por ello, es recomendable adquirir el billete y solicitar el servicio de acompañamiento con antelación suficiente. Es obligatorio contratar el servicio de acompañamiento en el caso de menores viajando solos y el precio es varía entre compañías y en función del destino si se trata de vuelos nacionales o internacionales.

Las aerolíneas identifican a los menores viajando solos como pasajeros UM, “unaccompained minor” expresión común en el argot internacional aeronáutico. El proceso de acompañamiento comprende todas las fases habituales cuando viajamos en avión: recepción en el mostrador de facturación, desplazamiento por la terminal hasta la entrada al avión, el vuelo, el desplazamiento en la terminal de llegada, la recogida de equipaje y la entrega en destino a la persona designada. En los casos en los que sea necesario efectuar transbordo, el menor también es acompañado. Habitualmente, el acompañamiento por las instalaciones aeroportuarias es efectuado por un miembro del personal de tierra de la compañía aérea, siendo la tripulación auxiliar, la responsable del menor durante el vuelo y mientras éste permanezca a bordo del avión.

Los menores viajando solos, son los primeros o los últimos en embarcar en el avión. Deben llevar consigo, habitualmente con un sobre colgado al cuello, toda la documentación necesaria e información de utilidad. Esto es el DNI, pasaporte o visado si fuese necesario en función del destino, billete, las señas de contacto en caso de urgencia, así como la identificación de la persona de recepción en destino. Una vez llegado el vuelo al destino final, los menores son los últimos en desembarcar del avión, dónde les espera personal de tierra de la compañía aérea que les acompañará hasta la recepción por parte del adulto designado.

Algunas compañías aéreas, ponen a disposición de los padres opciones “young people” para jóvenes que a pesar de ser menores de edad, no son considerados menores a bordo. En estos casos, la contratación del acompañamiento no es obligatoria para que los jóvenes puedan viajar en el avión, pero puede resultar una opción cómoda para las familias si quieren que sus hijos estén acompañados desde la salida hasta la llegada incluyendo los tránsitos cuando haya conexiones.

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